21 de febrer de 2009

La Tercera Cultura y sus sucedáneos (I)

Hará ya más de 12 años compré un libro de esos que uno devora casi de una tirada: "La tercera Cultura", de John Brockman. En realidad Brockman se limita a hacer la introducción y la coordinación de textos -que no es poco- porque de hecho el libro es en sí un debate entre los científicos y filósofos de la ciencia más destacados del momento con proyección en el campo de la divulgación científica. Me bastó un vistazo a la cubierta para anhelar sumergirme en su lectura: Paul Davies, Richard Dawkins, Stepfen Jay Gould, Steven Pinker, Lynn Margulis, Francisco Varela... y muchos más. Estaban todos (digamos, mejor, casi todos) los científicos que uno a uno había leído, sobre todo en la colección Metatemas de Tusquets. (Ya saben, esos libros de tapas plateadas: "Libros para pensar la ciencia", según reza el lema de la colección dirigida por Jorge Wagensberg).

El objeto del libro no es, no obstante -como tampoco lo es de la Fundación EDGE, de la que The Third Culture es parte integrante y fundamental- hacer una simple recopilación o antología de textos de esos científicos e intelectuales, sino promover, como decía, el debate entre los mismos y entre ellos y la sociedad. El antecedente, ya un poco remoto, de ese debate surge con un famoso artículo de C.P. Snow, en 1959: The Two Cultures. Con aquel título Snow aludía a los intelectuales de letras y los de ciencias, y se sorprendía, no ya de que fueran dos mundos incomunicados entre sí, sino, lo que era peor, de que los primeros se hubieran apropiado del término "intelectual". De hecho no hemos progresado mucho desde que Snow escribiera el artículo a mediados del siglo pasado, a juzgar por la arrogancia de algunos "intelectuales" de letras que, no sólo son verdaderos analfabetos en ciencias ("anuméricos", se les ha llamado) sino que además se vanaglorian de ello. Es por esa razón que Bruckman se desentiende un poco de la idea inicial de Snow, de promover la comunicación entre las dos culturas, y se centra en la comunicación directa entre los científicos y la sociedad, haciendo el by-pass, por decirlo así, a los humanistas que voluntariamente se han recluido en su mundo.

¿Y por qué, se preguntarán, les cuento yo ahora esto, al cabo de doce años?. El tema ha surgido porque en España ha florecido, al calor del circo político, un remedo -un apéndice, quiere ser- de La tercera Cultura a la española. "Cultura 3.0", lo han bautizado, en consonancia con la moda de los tiempos. Y una de las promotoras es Mujer Pez, cuyo blog visito -generalmente para discrepar, qué se le va a hacer- con cierta frecuencia. La última vez a propósito de esta entrada bajo la que he dejado un par de comentarios que me gustaría desarrollar un poco más aquí. Pero, como me ocurre con frecuencia, la introducción del tema se ha alargado más de la cuenta y no quiero que esta entrada al blog se convierta en un tocho indigerible, así que entraré en materia en una segunda parte que les prometo acometer de inmediato.

Antes sólo una acotación. ¿Por qué digo "al calor del circo político" al hablar de la fundación de esta pretendida sucursal de la Tercera Cultura?. Quién esté un poco al tanto del mentado circo sólo tiene que echar un vistazo al "quienes somos" de la tal asociación. Si no están al corriente, ya se lo digo yo: básicamente gente de la órbita de UPyD (más conocido como "el partido de Rosa Díez"). Y ¿cual es la ocupación de estos ciudadanos tan preocupados por la ciencia?: periodistas, escritores, ensayistas, politólogos, catedráticos de Políticas y de Económicas, abajofirmantes compulsivos (que ya nos son familiares en este blog) y... sí, finalmente, dos personas relacionadas con el ámbito científico: un director de un museo de la ciencia y un subdirector de la revista Muy Interesante. Como contraste vean Who are the Third Culture Intellectuals y como los define Brockman:
The work and ideas of the intellectuals featured at this site give meaning to the term "third culture": physicists, evolutionary biologists, philosophers, biologists, computer scientists, psychologists, social, behavioral, and anthropological scientists, and science journalists.
Sobran comentarios. Pero dejémonos de comadreos y entremos en materia. A ello no aplicaremos en la siguiente entrada.

4 comentaris:

  1. No conocía la iniciativa. Procuraré leer estos días algunos de los contenidos de la página para enterarme un poco de qué va. No voy a enjuiciar ahora, pero, de entrada, hay una cosa que me produce un cierto desagrado, una especie de repulsión: se han propuesto una MISIÓN. Siempre he tenido alergia a los "misioneros". Entrecomillo para aclarar que no me estoy refiriendo únicamente a las tradicionales misiones cristianas, que también.

    Sirwood.

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  2. Brian, ¿y qué ve de malo en que los abajo firmantes se hayan aliado con la ciencia y pretendan sacar conclusiones de ese acercamiento? Deberíamos alegrarnos de que se suture la brecha entre mundos hasta ahora antagónicos. Por otro lado, supongo que no se le escapa la reducción factual de muchas vías de exploración científicas, empeñadas en demostraciones y falsaciones que poco o nada nos dicen de su relación con nuestros sistemas ideológicos, de creencias, y, sobre todo, de la creación de valores que rigen nuestra vida individual y social. En fin, soy un lego, eso es evidente, pero en no pocas ocasiones se me han representado las vías científicas como esfuerzos ciegos, como palos de ciego. Sucede algo parecido a lo que ocurre con las teorías sobre la nutrición: de un día para otro, los huevos son una maldición o una bendición, y lo mismo ocurre con los tomates, el famoso brócoli y la panacea de la soja. Lo propio y admirable de la ciencia es no dar respuestas definitivas, sin duda; pero incluso las parciales requieren de un marco superior en que insertarse para ser dotadas de un sentido que nos permita hacerlas nuestras.
    Disculpe la parrafada garrafal.

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  3. Brian, ignoro si es buena idea sustituir un tipo de intelectual por otro tipo de intelectual, para que acabe llegando al mismo callejón sin salida al plantearse los enigmas que todos tenemos sobre la vida.

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  4. Bienvenido al blog, Juan (por supuesto no hay nada que disculpar). Espero que la segunda parte haya servido para aclarar un poco más lo que quería decir. Bien está que haya periodistas, políticos y escritores interesados por la ciencia, pero para hablar de ciencia lo primero que hace falta son científicos, y lo segundo hablar claro y dejarse de palabras vacías y conceptos ambiguos. Y, por supuesto, no pretender apropiarse de los conceptos.

    Respecto de los abajofirmantes: a algunas de las personas que impulsan esta iniciativa las he visto en poco tiempo firmar, además, un manifiesto para la formación del Partido Ciudadanos de Cataluña; otro manifiesto de apoyo a una candidatura alternativa a Ciudadanos de Cataluña; un Manifiesto en defensa de la lengua común, una plataforma PRO partido UPyD y algún que otro "premio Juan Palomo" (yo me lo guiso y yo me lo como). ¿Qué tiene de malo?: nada. Es un dato, cada cual puede interpretarlo como le apetezca.

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