14 de juliol de 2009

"María, ¿tu ves esa mancha negra en la tele?"

Si está usted en la década de los 50 o los 60 (o más) póngase a cubierto, porque van a por nosotros. El dinero está en manos de los viejos, o por lo menos eso parece desprenderse de las campañas publicitarias. Que los expertos en marketing de esto saben mucho. (O eso pretenden).

Los jóvenes, con la hipoteca, están más que con el agua al cuello. A los de edad mediana les han exprimido, ya, como limones: el coche, la segunda residencia, el plan de jubilación (¡qué caro lo van a pagar!) las actividades extra escolares y los campamentos de verano de los niños, los mil y un gadjets de la micro-electrónica. A los parados lo único que se les puede vender son cursillos de formación profesional acelerada... y falsas esperanzas.

¿Qué queda por hincar el diente?: la tercera edad, ¡claro! Seguro que no les ha pasado desapercibido: los spots publicitarios constituyen una brújula infalible para saber hacia donde ponen la proa los buscadores del vil metal. Y ¿qué señala la brújula?: almohadillas adhesivas para la dentadura postiza; compresas para las pérdidas de orina -"porque mis pérdidas de orina ya no son tan pequeñas"- revisiones periódicas de audición -"¿lo han oído, verdad?"- diagnóstico y tratamiento de problemas de erección; cosmética anti arrugas; revisiones de la vista -"Paco, el marco de la puerta ¿lo ves recto?"- Lo dicho: van a por nosotros. El que avisa no es traidor, que decía el Perich.

Esta ha sido mi humilde aportación a esa absurda costumbre según la cual en verano sólo deben de tratarse temas intrascendentes. Descansen y relájense, que buena falta les hará a la vuelta.