25 de maig de 2008

El modelo insostenible

Hojeando "El Periódico" de hoy, domingo 25 de mayo, me he topado con un artículo de Josep Borrell, titulado "Pónganse a dieta", que incide en el mismo problema sobre el que trataba en mi última entrada: la (in)sostenibilidad del modelo occidental en relación a la crisis alimentaria.

Empieza Borrell su artículo diciendo que "de repente hemos redescubierto la importancia de la agricultura como sector estratégico de la economía globalizada". Se extiende a continuación en la exposición de los trazos fundamentales que definen el problema a nivel mundial -previsiones de crecimiento de la población mundial, cambio de la dieta alimentaria de China, crisis energética, económica y financiera, que se sobreponen a la alimentaria- para apuntar finalmente el dato crucial que viene a resumir el déficit de los diversos componentes: "para producir 100 gramos de vacuno hacen falta 25.000 litros de agua y una caloría de su carne necesita 17 calorías vegetales. Aunque otras carnes son menos exigentes (para el pollo y el cerdo la relación es de 4 a 1), parece evidente que 9.000 millones de personas [la población que Borrell estima para el año 2050] no pueden comer los 100 kilos de carne al año que consumimos en el mundo desarrollado". Pero, ¿cual donde está la raíz del problema?. Creo que ésta queda perfectamente definida en lo que es el nudo del artículo:
"Puede parecer que responsabilizamos de la escasez y de la carestía de los alimentos a los pobres de la tierra que apenas ahora pueden empezar a comer, no solo más, sino mejor.
Así ha ocurrido con la agria polémica entre EEUU y la India, que empezó cuando el presidente Bush citó como una de las causas del aumento de precios la prosperidad de la clase media india. La respuesta fue recordarle que los estadounidenses consumen de media un 50% más de calorías que los indios, que con lo que se gastan los norteamericanos en liposucciones para eliminar su exceso de grasa se podría alimentar al África subsahariana, y sugerirles que se pongan a dieta para acabar con el hambre en el mundo.
Y es cierto, los estadounidenses consumen 3.770 calorías al día, más que en ningún otro país, y los indios, 2.440. Son también los que consumen más carne de vacuno per cápita, la más costosa de producir en términos de agua y calorías. De manera que la responsabilidad del problema no se puede atribuir al último que ejerce su derecho a la alimentación, sino a los que llevan tiempo haciéndolo en exceso. Lo mismo puede decirse con respecto al cambio climático, que va a afectar dramáticamente a los países en desarrollo cuando el problema lo han creado los que protagonizaron la revolución industrial."
Dado que no es previsible que el estadounidense (donde dice el estadounidense -que es el estereotipo del malo de la película- podríamos poner "el occidental" sin perder nada por el camino) se ponga a régimen de forma espontánea y altruista, y que tampoco es previsible que el Asia (y el África y Sudamérica) emergentes renuncien a incorporar más lípidos a su dieta, solo nos queda una variable, de la que parece tabú hablar: la población mundial. ¿Qué tampoco es previsible que la gente se decida a dejar de reproducirse de manera espontánea y altruista?, muy cierto; la diferencia, en este caso, es que la ecología no pide permiso a las especies a la hora de ajustar su crecimiento al nicho ecológico.

Quizá a alguien le pueda parecer extemporáneo hablar de la especie humana como si de un animal irracional más se tratara . No quiero parecer frívolo al respecto. Tengo en gran estima la capacidad de raciocinio del hombre, que se me antoja como poco menos que un milagro de la naturaleza, pero he meditado mucho sobre el particular y he llegado a la conclusión de que, si bien, como digo, la capacidad intelectual del hombre ha evolucionado hasta niveles asombrosos, no parece que en su comportamiento grupal se refleje este fenomenal salto cualitativo respecto de las demás especies. Pero insisto en que no quiero parecer frívolo; este tema requiere una reflexión más sosegada.