2 d’octubre de 2008

John Kenneth Galbraith (2)

Si los menos afortunados votaran...

Un grupo de actores y actrices de Hollywood han lanzado un video animando a la gente a no votar. (Salvo que les importe su futuro y el de su país):


"Don't vote...no just kidding, you defintiely should..."

"No votes... no estamos bromeando... definitivamente no deberías votar... Excepto si te preocupa la educación de tus hijos. No votes... excepto si te importa la atención sanitaria... No votes... excepto si te preocupa la seguridad social... tu futuro... el futuro de tu país... el futuro del mundo. No votes salvo que te importe el calentamiento global. ¿A quién le preocupa todo esto?, ¿a quién le preocupa la guerra? A mí no, ¿te preocupa a tí?. Entonces... ¿por qué votar?"





La autoría intelectual de esta campaña podría seguramente rastrearse hasta las palabras que escribió Galbraith muchos años antes:

"Las cosas cambiarían mucho si los menos afortunados y los pobres recurriesen a las urnas con confianza para remediar sus males. Hay democracia, pero no en pequeña medida es la democracia de los afortunados"(1).
La democracia, sólo puede ser genuina, si es incluyente. La antigua dialéctica política -nos dice Galbraith- se establecía entre patronos y obreros, entre capital y trabajo. En el sistema económico y político contemporáneo la división es entre ricos y pobres. La diferencia realmente significativa es que "en el pasado los afortunados económica y socialmente eran una pequeña minoría que dominaba y gobernaba. Hoy representa una mayoría, pero no de todos los ciudadanos, sino de los que realmente votan: la Mayoría Satisfecha. Gobiernan bajo el cómodo abrigo de la democracia, pero es una democracia en la que no participan los menos afortunados.

La mayoría satisfecha considera que el Estado es una carga, pero sólo en aquello que va destinado a los pobres: la ayuda social a la vivienda, la enseñanza pública, la sanidad pública, etcétera. No lo considera en cambio una carga cuando se emplea en gasto militar y armamento, en servicios médicos y pensiones para profesionales de la administración o corporaciones paraestatales, en el sostén de rentas agrarias, garantías financieras para los depositantes de bancos o rescate de instituciones financieras en quiebra. Los votos de los pobres son necesarios para conseguir los servicios públicos que ellos mismos necesitan. (Galbraith habla específicamente de América, pero salvo matices su filosofía es perfectamente trasladable a Europa).

Un fraude nada inocente


"No hay mayor fraude que el uso del mismo término "trabajo" para designar lo que para unos es monótono, doloroso y socialmente degradante y para otros placentero, socialmente prestigioso y económicamente provechoso"(2).

Galbraith divide la sociedad en dos grandes clases: los profesionales satisfechos y la subclase. La subclase, los pobres, son necesarios en nuestra economía para hacer los trabajos que los más afortunados no hacen y que les resultaría manifiestamente desagradable e incluso doloroso hacerlos. Esa subclase procede casi siempre de los inmigrantes, los negros y los marginados en general. Para muchos de ellos conseguir ese trabajo, aunque sea degradante y mal pagado, no es del todo inaceptable porque significa la única esperanza de promocionar a una situación mejor. Es lo que se ha dado en llamar el "ascensor social".

Pero la condición sine qua non para que el ascensor social funcione es que no deje de haber crecimiento económico. ¿Qué ocurre cuando, como ahora, el sistema entra en crisis y no sólo no hay crecimiento sino que hay amenaza de recesión?. ¿Pondremos en marcha el ascensor de bajada?. No otra cosa es pretender que los inmigrantes vuelvan a su lugar de origen y los marginados al arroyo. No hay que ser muy agudo para entender que la cosa no es tan sencilla: sin una mínima red de protección social, la subclase, privada de cualquier posibilidad de sustento, caerá en la desesperación. De ahí a los desórdenes sociales no hay ni medio paso.

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1) "Una sociedad mejor". Ed. Crítica 1996
2) "La cultura de la satisfacción". Ed. Ariel 1992

7 comentaris:

  1. Brian: Crear ilusiones de futuro para después destrozarlas no es algo muy edificante que digamos, mucho me temo que esta vez todas esas personas no se van a resignar.

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  2. (¡¡Joder, Brian, o yo ando fatal de memoria, o no tenía ni idea de la existencia de este blog!!)

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  3. Bienvenido Porto. He estado un par de días fuera y a la vuelta veo que has (re)descubierto este blog. En realidad sí que estuviste anteriormente por aquí, pero hace quizá tres años, o sea lo de tu memoria tampoco es grave. ;-)

    Sucede que por diversas razones publiqué muy poco (durante un año casi nada) así que es muy comprensible que me perdieras la pista. Espero ser un poco más regular en lo sucesivo. Un afectuoso saludo.

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  4. ¿Pero éste es el antiguo Amontblog? Yo sé que he estado más de una vez en tu blog, me acuerdo (en el último post que leí había una foto de un bebé), pero creía que era todavía aquel otro.

    Yo también espero que escribas más. Egoísta que es uno :)

    Un abrazo.

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  5. Si, siento la confusión. "amontblog" sigue siendo la dirección en Blogger (en el momento de abrir el blog no se me ocurrió otro nombre), pero lo quité del título porque me parecía insulso. Igual habrá que volver a ponerlo.(?)

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  6. No, no, mejor este título, en mi opinión.

    Un saludo.

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  7. En España se creo ciudadanos en blanco para canalizar, los votos en blanco, para que no fuesen repartidos,de momento la iniciativa no tuvo mucho exito. Podeis entrar en su foro. ciudadanoesenblanco.

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