29 de gener de 2008

Juan-José López Burniol (II) Una dimensión trágica


Lo primero a constatar es que el libro (ver entrada anterior al blog), cuya lectura todavía no he concluido, me ha sorprendido. Estaba convencido de que lo esencial del mismo estaba contenido en los artículos que le había leído y, particularmente, en el avance editorial y artículos que cito en esa entrada, y que el libro no sería sino un desarrollo en detalle de los mismos. La sorpresa viene, en primer lugar, porque incorpora materiales y puntos de vista que no esperaba, pero, sobretodo, porque -en contra de lo que yo era capaz de imaginar- revela a un Burniol para mí desconocido. Por partes.

Respecto del contenido, una de las partes para mí más interesantes es aquella (o aquellas, porque salpica varios capítulos del libro) en que analiza y desmenuza, con precisión de cirujano, los puntos clave del Estatuto, en lo que atañe al objeto de su estudio: la afirmación de Cataluña como entidad al margen de España. Afirmación que, según nos ayuda a descubrir Burniol, subyace más allá de las palabras, por una parte, pero también en el fondo del significado de las mismas, por otra. Digo que ha sido muy interesante y muy ilustrativo para mí, porque debo admitir, con absoluta honestidad, que hasta haber leído este libro no he sabido, ni he tenido conciencia, de a qué dí mi voto afirmativo en aquel referéndum del 18 de mayo de 2006. No estoy diciendo que no hubiera en su momento elementos de juicio para que, quién quisiera esforzarse en ello, pudiese hacerse una idea cabal de qué se ponía a refrendo; sólo digo que yo -es mi culpa- no lo hice.

Pero como decía, hay mucho más, y hoy, en este momento, me interesa el tema específico por el que me interrogaba en mi anterior entrada en el blog: las consecuencias del hipotético referéndum de autodeterminación que, para abreviar, llamaré escenario Burniol. Y aquí es donde se me aparece el Juan-José López Burniol desconocido. Andaba yo por la mitad del libro pero la impaciencia me ha podido, y, cómo los malos lectores de novelas de intriga, no he podido vencer la tentación de leer el final. El Propio Burniol no parece saber muy bien en que momento poner fin a sus reflexiones: después de una larga coda y de una síntesis, el final de verdad llega en forma de una carta abierta a... ¿puedo decirlo?: Mariano Rajoy. (No lo menciona por su nombre -curioso- pero lo identifica de forma inequívoca).

No cabe aquí, siquiera, un resumen de esa larga carta, en la que, entre otras cosas, reitera su teoría, ya expuesta, de las cuatro alternativas que se reducen a dos: estado federal simétrico o estados independientes. Lo que a mí me resulta -me duele en el alma decirlo- entre decepcionante e insólito, es el tratamiento que da a lo que él llama "objeciones que pueden hacerse a este planteamiento”. En concreto a la segunda de esas objeciones que, al decir del propio Burniol, es la única objeción seria (en esto estoy de acuerdo y por eso prescindo aquí de las otras), a saber: la situación en que quedarían los españoles residentes en los territorios escindidos. No me interesa tanto ahora mismo la solución que Burniol vislumbra para ese problema cómo lo que el enunciado del mismo implica. Veamos primero lo uno y luego lo otro. Empieza diciendo Burniol que “el problema se concreta exclusivamente --por razones obvias--(sic) al País Vasco y Navarra”. Al parecer las razones obvias lo son por (oposición a) “la normalidad y características de la sociedad catalana”. En cuanto al País Vasco y Navarra dice reconocer que “esta cuestión tiene allí una dimensión trágica” y que “admito también que no se me ocurre otra solución que la repatriación de aquellos que quisieran marcharse, con todas las ayudas necesarias...”. Esta solución me parece inimaginable, pero no es ahora mismo objeto de mi interés. Mi desazón tiene su origen en lo que el enunciado lleva implícito, que -según lo percibo- es lo siguiente:

  • Se divide a la ciudadanía (por cierto, ahora que caigo en ello: echo en falta esta palabra a lo largo del libro) entre españoles y catalanes (o vascos, gallegos, etc.). ¿En función de su voto en el hipotético referéndum, me pregunto...?
  • No se contempla la situación complementaria: los “catalanes” (según esa terminología) que quedarían atrapados en España caso de resultar rechazada en referéndum la segregación. Se me dirá que, a fin de cuentas, esta no es más que la situación actual. Discrepo absolutamente: después de una confrontación a cara de perro, como la que resultaría del escenario Burniol, habría inevitablemente vencedores y vencidos.
  • Como corolario de los dos puntos anteriores -pero también de lo que subyace en buena parte del libro- se identifica a las naciones potencialmente segregacionistas con sus fuerzas nacionalistas. Dicho de otra manera: en Cataluña sólo habría nacionalistas (catalanes) y españoles (no se sabe si nacionalistas, también, o no).
Esto último -los ciudadanos, nacionalistas y no nacionalistas; se sientan, o no, identificados con una u otra nacionalidad- requiere un poco más de desarrollo, porque de alguna manera subyace, sin abordarse, a lo largo del libro. Y no deja de ser curioso, porque es difícil creer que pueda haberse escapado a la mente ordenada y cartesiana de Juan-José López Burniol. Intentaré abordarlo en una próxima reflexión.

3 comentaris:

  1. Brian: Te agradezco la criba y análisis del libro de Burniol. Me preocupa saber la situación de aquellos que en una misma familia tengan opciones distintas, algo totalmente posible. También me preocupa conocer si caso de ganar el referendum la opción española, dónde establece Burniol que serian repatriados los perdedores y a costa de quién o ya no se contempla esta posibilidad ?.

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  2. Gracias por tus comentarios, Bartolomé.

    Espero poder extenderme en estas cuestiones en una próxima entrada, aunque quizá me demore un poco. Comparto con Burniol el apasionamiento por el tema y -espero- alguna cosa más. La solución de la expatriación, el propio Burniol califica de "terrible" y solo la considera para el País Vasco. Para mí es sencillamente inimaginable. Podríamos estar hablando de cientos de miles de desplazados; algo inaudito en la Europa de hoy. En cuanto a costa de quién, entiendo que Burniol se refiere a España (la España que queda) cuando habla de ayuda con largueza.

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  3. Muy buenas entradas y muy interesantes, Brian, estaré pendiente al resto.

    Un abrazo,

    Er Opi.

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