21 de gener de 2008

Juan-José López Burniol (I) Fin de trayecto personal



Dice El Periódico, en la presentación del avance editorial de España desde una esquina I, (y II) de Juan José López Burniol, que este es uno de los líderes de opinión más respetados de el país. Sin duda yo me siento plenamente identificado con esa descripción: Burniol es, quizá, la persona que, de forma más continuada en el tiempo, y a través de los medios, ha suscitado mi admiración y respeto como pensador de la identidad de Cataluña, o, dicho de modo más preciso, y parafraseando a Pierre Vilar, de Cataluña en la España contemporánea. Desde hace muchos años (con seguridad más de diez) le he seguido siempre que he tenido ocasión a través de La Vanguardia, El País, El Periódico, TV3... y ahora me dispongo a leer, cómo no, este último libro que espero tener pronto en mis manos. Ocasión habrá de comentar el libro, que no dudo ofrecerá material de sobras para la reflexión en profundidad de este complejo y apasionante tema que constituye su pasión (y la mía) de la relación o encaje -palabra esta última que parece estar en entredicho- de Cataluña en España. Pero con lo que ya nos ha dicho, sobre todo en los dos últimos años, hay elementos más que suficientes para hacer un primer balance de la situación. Mucho más, de hecho, de lo que puede dar de sí esta entrada al blog, a la que espero dar continuación.

Subrayo lo de los dos últimos años, de hecho algo más, porque hay un momento en el que se produce un punto de inflexión en las reflexiones públicas de Burniol. Ese momento es el la discusión y aprobación de la propuesta de reforma del Estatut de Catalunya por parte del Parlamento catalán que marcó su desmarque de la línea del President Maragall, a la cual se había mantenido fiel hasta ese momento y que quiso visualizar con su célebre artículo Fin de trayecto personal que terminaba con este lamento: "Sólo me resta añadir que, como resulta obvio, entendí mal la propuesta política efectuada en su día por el presidente de la Generalitat señor Maragall, bajo la rúbrica "España plural". Deposité en él mi confianza por error. La culpa sólo a mí es imputable" y que mereció la no menos célebre -por inusual- respuesta pública del ex presidente Pujol : A López Burniol: no plegui. en la que, desde el respeto y la consideración , pero también desde una reconocida discrepancia ideológica, intenta disuadirle de arrojar la toalla, a la vez que justifica la posición de quienes impulsaron la reforma del Estatut en al forma que rechaza Burniol. Y, en efecto, Burniol no tiró la toalla, más bien al contrario, desde entonces ha venido defendiendo con ahínco, ante quien ha querido escucharle, su visión de Cataluña y de España.

Yendo al grano:
"La articulación de España en un Estado federal 'simétrico' o la autodeterminación de las comunidades que busquen la independencia son opciones que habría que afrontar aunque hoy parezca impensable".
Así encabeza uno de sus recientes artículos, Federalismo o autodeterminación, en El País (02/11/2007). Los razonamientos que le llevan a tal conclusión los desgrana en ese artículo (accesible en el enlace) así cómo en muchos otros, cuyas conclusiones intentaré citar muy sintéticamente:

  • El problema no resuelto del siglo XIX español fue articular un verdadero Estado nacional. Ese Estado unitario y centralista no llegó a cuajar y nunca será. Las alternativas que hay son pues:
  • Un Estado federal asimétrico, que no es posible de hecho, pues no hay Estado que aguante varias relaciones bilaterales (Cataluña ejerce un efecto mimético sobre el resto que impide de facto aquella asimetría).
  • Un Estado federal simétrico, del que el Estado autonómico es embrión y que no deja de ser un Estado unitario
  • Por último: diversos Estados independientes.
  • Es decir, descartando las opciones fracasadas y las que se rechazan por una u otras partes, nos queda la disyuntiva que se plantea al principio del artículo: Federalismo simétrico o división en Estados independientes. Ello comporta, obviamente la reforma de la Constitución, que en su actual redacción no admite tal posibilidad.

A partir de este planteamiento, tanto si se considera razonable y/o aceptable, como si no, se abren una infinidad de interrogantes. Algunos ya los ha planteado el propio Burniol; otros los planteará, con toda probabilidad, en el libro. Aquí, por razones de brevedad, quiero plantear sólo uno que ha venido inquietándome desde bastante antes de que Burniol empezara a enfocar sus reflexiones bajo este prisma. El interrogante que se me plantea es, llegado ese momento, al que según Burniol parecemos abocados si (este “si” es de mi propia cosecha) las partes no van de farol y realmente se dan todos los difíciles y graves pasos que deben conducirnos a ese momento histórico del decisivo referéndum. Si, insisto, llegamos a ese momento: ¿qué sucede, y cuales son las consecuencias, si se produce un resultado -en uno u otro sentido- por un margen escaso?. Escenario más que probable no sólo a la vista de todas las encuestas, sino del más puro sentido común. Peor aún: ¿qué sucede si, además, la participación es, como viene sucediendo, relativamente baja?. Por relativamente baja entiendo legalmente suficiente pero legítimamente escasa. Imaginemos una independencia de la Nación catalana con un 45% de la población contraria a dicha independencia. O viceversa: una vuelta al Estado unitario, después de haber levantado (falsas) expectativas, euforias y pasiones, con el 45% de la población catalana manifiesta y manifestadamente segregacionista. Se me hace muy difícil imaginármelo y me pregunto si Burniol ha sido capaz de ello. Estoy deseando saberlo: si lo ha imaginado y, en su caso, qué respuestas nos sugeriría.

2 comentaris:

  1. Me alegro mucho de verlo de nuevo "activo", estimado Brian.

    Su blog tiene el indudable mérito de haberme mostrado hasta qué grado de virtuosismo puedo ser un lector paciente.

    Un cordial saludo.

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  2. Brian: Esa posibilidad es más que probable que suceda, estoy convencido que cualquiera que sea el resultado, un margen corto de diferencia hará difícil la situación y radicalizará comportamientos en uno y otro sentido.

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