9 de setembre del 2009

El presidente va desnudo... ¡y está sólo!

Lluís Foix decía el otro día, en forma de titular, lo que empieza ya a ser vox populi: Zapatero quizá no sabe más. Los comentarios de los visitantes de su blog son bien expresivos (tomo un par a modo de ejemplo): “el gabinete del que se ha rodeado el presidente obedece a imperativos de obediencia” dice uno. Y añade otro: “tristemente el tiempo nos va dando la razón, el Sr Zapatero es una persona mediocre que no se notaria en tiempos de bonanza, pero la crisis lo ha desenmascarado”. Enric Juliana se une al coro con un guiño a los lectores de Cercas: “El presidente del Gobierno ha tomado la ruta del chisgarabís, zascandilea y cada vez irrita a más gente”, mientras Arturo San Agustín, desde la trinchera de al lado, es más directo y corrosivo: “ El leonés, con esa boca de rape afligido que pone cuando aparenta sentir en lo más hondo todas las injusticias del mundo, ya no convence (…) Alguien ha de decirle a este hombre, a Zapatero, que no hable tanto para no decir nada.”

Bien, que Zapatero no da más de sí es un secreto a voces o, si se prefiere, una opinión cada vez más extendida, pero ¿y los otros? ¿Es que todo el Gobierno -y con él todo el Partido Socialista- está fatalmente resignado a hundirse con su líder? ¿No hay nadie más? Se da la conjunción de dos hechos graves: a) el presidente "no sabe más" y b) no quiere, no tiene, o ha rechazado, rodearse de un equipo competente. Lo cual nos lleva a la peor de las conclusiones: no sabe que no sabe.
Aún así, lo que realmente pone el vello de punta es que en todo el panorama político español no se ve alternativa. Porque, esta es otra -y la más gorda- ni dentro, ni fuera del PSOE, se ve el recambio. ¿Rajoy? ¿Recuerdan sus primeros discursos en el inicio de la anterior legislatura, cuando alguien creyó ver en él un nuevo Cánovas? Parece que llegó a creérselo, e incluso ninguneaba con saña al bisoño presidente diciéndole que para ser presidente "no basta con ser español y mayor de edad" y otras lindezas parecidas. Cierto, no basta, y bien que nos lo ha enseñado la dura realidad. Pero ¿qué nos ofrece Rajoy a cambio, además de un verbo más florido?
A esta situación nos ha llevado uno de los vicios más perniciosos en que ha caído la política española: el personalismo. Todo se fía al líder; a la imagen, al cartel. Nos hemos olvidado de que esta es una democracia parlamentaria para asimilarnos cada vez más a las democracias populistas que florecen en Latinoamérica. No se habla -y en eso los medios tienen una gran responsabilidad- del Partido Conservador o del Partido Progresista; se habla de Fulano o de Mengano. Y cuando Fulano y Mengano se deshinchan ¿qué nos queda?

14 de juliol del 2009

"María, ¿tu ves esa mancha negra en la tele?"

Si está usted en la década de los 50 o los 60 (o más) póngase a cubierto, porque van a por nosotros. El dinero está en manos de los viejos, o por lo menos eso parece desprenderse de las campañas publicitarias. Que los expertos en marketing de esto saben mucho. (O eso pretenden).

Los jóvenes, con la hipoteca, están más que con el agua al cuello. A los de edad mediana les han exprimido, ya, como limones: el coche, la segunda residencia, el plan de jubilación (¡qué caro lo van a pagar!) las actividades extra escolares y los campamentos de verano de los niños, los mil y un gadjets de la micro-electrónica. A los parados lo único que se les puede vender son cursillos de formación profesional acelerada... y falsas esperanzas.

¿Qué queda por hincar el diente?: la tercera edad, ¡claro! Seguro que no les ha pasado desapercibido: los spots publicitarios constituyen una brújula infalible para saber hacia donde ponen la proa los buscadores del vil metal. Y ¿qué señala la brújula?: almohadillas adhesivas para la dentadura postiza; compresas para las pérdidas de orina -"porque mis pérdidas de orina ya no son tan pequeñas"- revisiones periódicas de audición -"¿lo han oído, verdad?"- diagnóstico y tratamiento de problemas de erección; cosmética anti arrugas; revisiones de la vista -"Paco, el marco de la puerta ¿lo ves recto?"- Lo dicho: van a por nosotros. El que avisa no es traidor, que decía el Perich.

Esta ha sido mi humilde aportación a esa absurda costumbre según la cual en verano sólo deben de tratarse temas intrascendentes. Descansen y relájense, que buena falta les hará a la vuelta.